Sonido Fulgor

miércoles, 19 de diciembre de 2007

Nezahualcóyotl (dos poemas)






I


No acabarán mis flores,
no cesarán mis cantos.
Yo cantor los elevo,
se reparten, se esparcen.
Aun cuando las flores
se marchitan,
serán llevadas allá,
a la casa del ave de plumas de oro.


II


Percibo lo secreto, lo oculto:
¡Oh señores!
Así somos, mortales somos,
de cuatro en cuatro habremos de irnos,
nosotros los hombres, habremos de morir
en la Tierra.
Como una pintura nos iremos borrando.
Como una flor nos iremos marchitando
aquí sobre la Tierra.
Como plumaje de zacuán,
sagrada ave de cuello de hule,
nos iremos acabando.
Piénsalo, hombre,
águila y tigre,
aunque de jade,
aunque de oro,
irás a la casa transparente
de los espíritus.
Habremos de desaparecer
y ninguno ha de quedar.

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