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miércoles, 15 de agosto de 2012
martes, 14 de agosto de 2012
Irrumpe #MPJD en Estados Unidos
Discurso de Javier Sicilia en Los Ángeles
Inicio con unos versos de “Not dark yet” de Bob Dylan: “[…] He alcanzado el fondo/ de un mundo lleno de mentiras,/ no estoy buscando nada en los ojos de nadie;/ a veces mi carga es más pesada/ de lo que puedo soportar./ Aún no ha oscurecido, pero no tardará […]”
[…] I’ve been down on the bottom of a World full of lies/ I ain’t looking for nothing in anyone’s eyes/ Sometimes my burden seems more than I can bear/ It’s not dark yet, but it’s getting there […]
Por esa oscuridad que no ha dejado de cernirse en México y en Estados Unidos, y que tiene el rostro de cientos de miles de muertos, desaparecidos, perseguidos, torturados, destazados, desplazados y encarcelados, pido un minuto de silencio.
Hemos llegado, como dice Dylan, al “fondo de un mundo de mentiras”, al fondo de lo que está detrás de una guerra, sobre todo de una guerra tan absurda como la de las drogas. Ese fondo se llama muerte, humillación, comercio ilegal de armas, lavado de dinero, criminalización, corrupción, miedo, horror, cárceles, fortalecimiento del crimen y fortalecimiento de la violencia del Estado; se llama también, por lo mismo, crisis de la democracia, destrucción de las libertades y desprecio por los migrantes. Ese fondo de dolor es también, como lo dice la canción de Dylan, una carga “muy difícil de llevar”.
La carga que llevamos tiene el peso de nuestros muertos, de nuestros desparecidos, de nuestros desplazados, de nuestros migrantes criminalizados y humillados y, en mi caso, el peso del asesinato de un hijo bueno, profesional y deportista, que jamás había probado la droga, y que ha sido víctima inocente, como miles, de esta imbécil guerra. A pesar de esta tragedia, en vez de no buscar nada en los ojos de nadie, como dice Dylan, hemos llevado esta carga a lo largo de más de un año buscando algo, siempre algo, en los ojos de todos: el consuelo, la justicia y un camino hacia la paz. Lo hemos hecho en México, recorriendo el país y dialogando con todos. Ahora lo hacemos aquí, recorriendo los Estados Unidos y tratando de dialogar con ustedes. Porque si en esta guerra que está oscureciendo todo, México tiene graves responsabilidades, los Estados Unidos también tienen las suyas. Esta guerra se creó aquí hace 40 años, cuando el Presidente Nixon decidió, contra todo sentido de la democracia y olvidando lo que sucedió con la prohibición del alcohol en los años 30, que las drogas no eran un asunto de las libertades, del mercado y del control del Estado, sino un asunto de seguridad nacional que se combate con la violencia.
Desde entonces, para proteger a los 23 millones de consumidores de drogas que hay en Estados Unidos, iniciaron esa guerra que ha destruido a Colombia y que ahora está destruyendo a México, a Centro América y amenaza con destruir también, a mediano plazo, a los Estados Unidos. Es la instalación de la barbarie sobre la civilización, de la violencia sobre la paz, y el triunfo del autoritarismo sobre la democracia. El fracaso de esta guerra es atroz: los 23 millones de consumidores estadounidenses de droga lejos de disminuir aumentan; en los últimos 5 años, México ha acumulado casi 70 mil muertos, más de 20 mil desaparecidos, más de 250 mil desplazados, cientos de miles de viudas y de huérfanos, y las cifras van en aumento. Las armerías estadounidenses arman mediante un comercio ilegal al crimen organizado y el Plan Mérida legalmente a las fuerzas armadas mexicanas fomentando la guerra. Las cárceles norteamericanas tienen millones de seres humanos encarcelados por consumir droga. Los migrantes son criminalizados de este lado de la frontera y extorsionados o desaparecidos del otro lado, y la tentación de la militarización, de los regímenes policiacos, surge en ambos lados, poniendo en una profunda crisis la democracia y la grandeza de las sociedades abiertas.
“Aún no ha oscurecido” dice la canción de Dylan, pero esta realidad anuncia que pronto caerá la noche, oscura, atroz y más profunda que las sombras que la anuncian. Pero aún no, no todavía, aún no, a pesar, como lo dijimos hace más de un año en el zócalo de la Ciudad de México, de la inconmensurable necesidad, a pesar de todos los sufrimientos, a pesar de este dolor sin nombre, a pesar de la ausencia de paz en creciente progreso, a pesar de la confusión que aumenta, aún no.
La posibilidad de que esa noche no llegue y se instale para siempre depende de ustedes y de nosotros, de los ciudadanos no sólo de México y de Estados Unidos, sino también de Centroamérica y de América Latina.
Si ustedes, pueblo de Estados Unidos, no asumen los equívocos de sus gobiernos —como nosotros estamos asumiendo los del nuestro—, y les eixgen que cambien su política de guerra contra las drogas, que generen un control férreo de las armas que pasan ilegalmente a México, que ataquen drásticamente el lavado de dinero y hagan no sólo una política incluyente y humana con los migrantes, sino una política de reconstitución del tejido social tanto en México como en Centroamérica y en las zonas estadounidenses destrozadas por la miseria, la noche llegará y será absoluta como lo fue en los países donde se instaló el crimen, el autoritarismo y la militarización. Sólo nosotros juntos podemos salvar la democracia amenazada por esta guerra.
El dolor de México, de Centroamérica, de Colombia, de Brasil, no es, como muchos de ustedes creen y algunos medios de comunicación quieren instalar en sus mentes, un asunto de los mexicanos, de los centroamericanos, de los colombianos, de los brasileños. Es un asunto compartido que se origina aquí con una guerra perdida desde el principio por absurda y que ha costado ya demasiado dolor.
Por ello, desde aquí, desde Los Ángeles, desde el estado de California, uno de los rostros más bellos de la democracia, les preguntamos a los ciudadanos de todo Estados Unidos, con las mismas palabras que hace muchos años, durante la atroz guerra de Vietnam, les dirigió el propio Bob Dylan: “¿Cuántas orejas debe de tener un hombre/ antes de que pueda oír gritar a la gente?/ ¿Cuántas muertes serán necesarias/ hasta que comprendan/ que ya ha muerto demasiada gente” (How many ears must one man have/ Before he can hear people cry?/ How many deaths will it take/ till he knows/ That too many people have died?)”
No esperen a que ese dolor los alcance en sus vidas personales para escuchar el grito que nosotros no hemos dejado de proferir; no esperen a que la muerte, que esta guerra ha desatado, llegue a sus vidas, como llegó a las nuestras, para saber que la muerte existe y que hay que detenerla. Este es el momento de cambiar juntos esta política de guerra y salvar la paz, la vida y la democracia.
Concluyo parafraseando unos versos de Bertol Brecht, que en realidad, dicen, son del pastor luterano Martin Niemöller, unos versos que apelan a su conciencia y a su corazón: “Un día humillaron a los colombianos/ y no dije nada/ porque yo no era un colombiano./ Luego destrozaron a los mexicanos/ y no dije nada/ porque yo no era un mexicano./ Un día vinieron por los afroamericanos/ y no dije nada/ porque yo no era un afroamericano./ Luego se metieron con los migrantes/ y no dije nada/ porque yo no era un migrante./ Y cuando un día vinieron por mí/ ya no quedaba nadie para protestar”, ni para detener la guerra ni la muerte, ni para salvar la democracia.
Los Ángeles, California, 13 de agosto de 2012
domingo, 3 de junio de 2012
lunes, 28 de mayo de 2012
Encuentro entre MPJD y López Obrador
Consecuente con mi comentario, y para no contribuir a lo puramente mediático de este encuentro, retiro la nota de El País (menos parcial que muchísimas otras, pero igualmente superficial) para resguardar, en este archivero, un testimonio perdurable. Por aludido, dejo el link de la nota que aquí apareció originalmente (ETM).
Palabras de MARÍA IGNACIA GONZÁLEZ VEGA, integrante del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad.
Buenas tardes señor Andrés Manuel López Obrador y personas que lo acompañan, el público en general.
Soy María Ignacia González, del estado de Puebla. Tengo a mi hijo Andrés y Braulio de 36 y 22 años desaparecidos en Reynosa, Tamaulipas desde el 27 de marzo del 2011. Si usted llegara a la presidencia, señor López Obrador, ¿qué estrategia implementaría para detener la absurda guerra que ha costado más de 60 mil muertos, y miles y miles de desaparecidos?, ¿cómo construirá usted la paz?, ¿qué haría señor candidato si usted tuviera un hijo desaparecido, asesinado o torturado durante más de un año?, como es el caso de todos mis compañeros acá presentes.
¿Qué haría usted señor candidato para bajar el 98.5 de impunidad que existe en el sistema de justicia mexicano?, ¿qué sentiría usted al llegar al Ministerio Público de Reynosa, y le recibieran con las autoridades que los discriminarían y ofendieran? Cuando llorando formulé la denuncia el funcionario me dijo "cállese la boca" y me sacó con prepotencia y arrogancia, nunca pude levantar la denuncia. En Monterrey quisieron relacionar a mi hijo con cosas malas, botaron el caso a Tamaulipas, ahí ninguna autoridad me hizo caso y nunca encontré ayuda de nadie; fui a la zona militar de Monterrey, ahí el subcomandante me dijo "¿qué hace usted acá?, váyase, esto está muy peligroso y nunca va a encontrar nada".
Desde que mi hijo desapareció, señor López Obrador, mi vida es un verdadero calvario, como el calvario que sufren tantas madres que no pudieron asistir; suplicando sola, llorando por esos lugares fui a buscar ayuda y nunca, nunca me la dieron. He buscado ayuda con el gobernador de Puebla, nunca se ha dignado en siquiera contestarme un correo.
¿Dónde está el hermano de Arturo, por ejemplo desaparecido en el 97 cuando el PRD asumió el cargo del gobierno de la ciudad de México?, ¿qué hará para solucionar los casos de las personas desaparecidas y asesinadas desde hace muchos años? Que se reabran los expedientes, que no se encarpete ninguno, que se haga justicia, señor López
Obrador, si es que usted llegara a la presidencia.
Obrador, si es que usted llegara a la presidencia.
Tenemos que lograr la verdad de recuperar la memoria de este país, ¿cómo va a hacer para recuperar a Carlos, el hijo de Ana María?, ¿qué va a hacer para recuperar a Alejandro, el hijo de Atanasio?, ¿nos abrirá usted las puertas o nos las cerrará como nos la cierran los funcionarios actuales políticos? ¿Qué va a hacer, señor López Obrador, cómo me puede ayudar a mi hijo Andrés y Braulio para que estuvieran aquí conmigo? No se olvide si llega a la presidencia, señor López Obrador, que le estamos pidiendo desde lo más hondo de nuestro corazón y con todo el dolor del alma que puede sentir una madre al perder un hijo, porque perder a un hijo es lo más doloroso que puede haber, es más doloroso que la propia muerte, porque si se muere tengo un lugar para ir a llorarle pero lo tengo perdido, lo tengo desaparecido como muchas madres están a mis espaldas, y estoy hablando como madre y en el nombre de todas las miles de madres que no pudieron asistir.
Señor López Obrador, desde que mi hijo está desaparecido yo le he pedido a Dios tenerlo a usted tenerlo enfrente y mire, ya me lo concedió, gracias al señor Sicilia y Emilio, ¿y sabe por qué lo quería tener enfrente?, para pedirle ayuda con nuestros desaparecidos, están desaparecidos y tenemos, tenemos, y tengo la fe en Dios todo poderosos que mi hijo y los demás hijos estén vivos.
He peregrinado por Monterrey, por donde usted no se imagina, sola, con mis propios recursos, a veces estoy a punto de pedir a la gente que me ayude, no puedo, ¿qué hará señor López Obrador para frenar la inseguridad a la que quedamos expuestos los familiares de desaparecidos, para que podamos caminar libremente por el país sin miedo, sin sentirnos amenazados?, ¿qué va a hacer para frenar la corrupción de los policías y funcionarios que nos… que nos parten la delincuencia organizada, para evitar a la victimas como los únicos que damos elementos para la investigación, somos nosotros los familiares?
¿Qué va a hacer? Le exigimos señor Andrés Manuel López Obrador, si llega a la presidencia, queremos -estoy hablando en nombre de las madres de todo el país- que se comprometa, que se comprometa con nosotros, si usted llega al poder, a ayudarnos a encontrar a nuestros hijos, hacer justicia con los hijos asesinados y ayudarnos a encontrar a nuestros hijos. Creo que en su mente y en su corazón por algo, por algo, por algo lo quiere la nación.
Entonces, le vamos a pedir y le vamos a exigir como presidente que nos ayude.
Muchísimas gracias señor López Obrador por escucharnos.
domingo, 27 de mayo de 2012
"La piedra detrás de los ojos"
El último poema de Paul Celan
A la memoria de Carlos Fuentes
Javier Sicilia
No ha habido, en este sentido, un intento más profundo y desmesurado que el de Celan. Nadie tampoco –quizá con excepción de Beckett– ha llevado el lenguaje de la poesía a los territorios a los que él la condujo. ¿Qué dice? El intento de revelar lo inefable. No sólo el horror del mal, sino la presente ausencia de un Dios y de una madre que a falta de un nombre llamó “tú”, la encarnación, a través de la lengua alemana, de lo que los profetas anunciaron en hebreo y que los nazis habían borrado de la palabra como habían borrado los cuerpos en el humo de los hornos crematorios –esa “tumba excavada en el aire”.
¿Lo logró? No lo sé. Lo que sé es que este sobreviviente –como lo definió su mejor estudioso, John Felstiner, con las palabras de Celan–“de las múltiples tinieblas del discurso mortífero”, hizo que “sus palabras jadeantes” y su escritura trabajada con los “afilados cuchillos de ruego/ de mi/ silencio”, se volvieran cada vez más crípticas, más inefables en su decir, más balbucientes, hasta frisar el silencio absoluto. ¿Era el de los místicos? En un sentido positivo sí. Su último poema, escrito el 13 de abril de 1970, lo insinúa, no con el gozo de Juan de la Cruz, sino con el pesar de Ezequiel: “Los Abiertos llevan/ la piedra detrás de los ojos,/ ella te reconoce/ am Sabbath” (“en el día del Sabbath [el día del reposo, el día en que Dios descansó después de haber creado, el día que pertenece a su silencio] o “cuando venga el Sabbath” o “que venga el Sabbath”, traduce Felstiner las múltiples posibilidades del verso hebreo).
Habría que decir, sin embargo, que ese silencio, ese reposo, fue también místico en un sentido negativo, el de los desesperados, que en un mundo desalojado de Dios han perdido cualquier mediación –incluso la de la palabra que lo nombra y que no alcanza para refundar el sentido después de Auschwitz. Treinta y ocho días después de escrito el poema, Celan se suicida arrojándose al Sena en el puente Mirabeau. El sitio no es sólo emblemático; es, en su misma condición de emblema y de Shibboleth (contraseña), el sentido de su silencio. El poema de Apollinaire, que lleva el nombre de ese puente, habla del tiempo, del amor y de la permanencia. En el fluir del río –el indómito dios pardo de Eliot–, el amante, que permanece sobre el puente, mira el paso terrible del tiempo y el amor que se ha ido con él. Celan, que en el puente del poema buscaba rescatar la permanencia del amor y el sentido del dios, decidió sumergirse en sus oscuras aguas para alcanzar “el silencio de la respuesta”. Ese silencio no es un fracaso; es el más profundo de sus poemas, cuya hermosa resonancia habría que buscarla en el poema “¿Dónde?”, escrito seis años atrás: “En la masa movediza de la noche// En la rocalla y los derrubios de la pena,/ en la más lenta agitación,/ en el pozo-sabiduría Nunca.// Aguagujas/ recosen la sombra/ estallada-hacia/ lo más profundo/ logra ser/ libre.” Frente al retorcimiento que Celan había hecho de la lengua para forzarla a decir lo que los hombres habían envilecido, llega de nuevo Felstiner en nuestra ayuda: “Como ‘sombra’ en alemán tiene el género masculino, esas líneas finales pueden, tal vez, estar diciendo “él hacia/ lo más profundo/ logra ser/ libre.” Allí, donde el silencio de Dios hace los significados y en el fluir del tiempo y de sus aguas limosas los recoge en su insondable silencio.
lunes, 7 de mayo de 2012
Carta de Javier Sicilia a Rafael Rodríguez Castañeda, director de Proceso
Querido Rafael, queridos hermanos y hermanas de Proceso, queridos familiares de Regina: los abrazamos, nos abrazamos, nos volvemos a abrazar en medio de la noche. El espantoso y reprobable asesinato de Regina Martínez no es más que la reiterada confirmación del estado de descomposición en que se encuentra el Estado y los partidos. El lodazal en el que se ha convertido la nación, y que ya no nos deja saber dónde termina el Estado y comienza el crimen, tiene el rostro del cuerpo torturado y destruido de Regina Martínez en el que se mira y se contempla nuevamente el rostro de las miles de personas asesinadas y de la terrible impunidad que acompaña sus dolorosas muertes.
La Ley de Victimas y la Ley de Protección a Periodistas que recientemente fueron aprobadas mientras se asesinaba a Regina son dos leyes magníficas que, sin embargo, no servirán de nada mientras, como siempre ha sucedido en nuestra nación, no se cumplan ni se ejerzan. El asesinato de Regina, los que diariamente continúan sucediendo en nuestro país y los miles de crímenes que permanecen impunes, son la muestra más terrible de que los intereses oscuros con los que se gobierna el país están por encima de las leyes y alientan la violencia y el crimen.
Estamos, como no hemos dejado de repetir, en una emergencia nacional que necesita de una unidad nacional, de una refundación de las instituciones y de una sociedad civil organizada desde abajo para resistir el horror.
Llamamos a los partidos, llamamos al Estado a poner la ley por encima de los intereses de aquellos que, resguardados en las instituciones y protegidos por sus partidos, tienen, al lado de la delincuencia, secuestrada a la nación. Sí no lo hacen, la ley tendrá siempre el cuerpo destrozado de Regina y de todos aquellos que en nombre de la dignidad se niegan a callar y a aceptar el horror como forma de vida; tendrá el rostro de los inocentes que no encuentran reposo en la inclemencia de los asesinos y de los señores de la muerte que se han adueñado del país y de sus instituciones, tendrá también el grito de ustedes, querido Rafael, y de cada hombre y cada mujer que al negarnos a aceptar el horror mantenemos viva la voz de los que desde el silencio de las sepulturas claman por la justicia y la paz que nos han arrancado, y custodiamos la dignidad y la reserva moral del país.
Los abrazamos, nos abrazamos mucho en esta dura y dolorosa resistencia contra la helada persistencia de la noche.
Por el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad
Paz, Fuerza y Gozo.
Javier Sicilia
La Ley de Victimas y la Ley de Protección a Periodistas que recientemente fueron aprobadas mientras se asesinaba a Regina son dos leyes magníficas que, sin embargo, no servirán de nada mientras, como siempre ha sucedido en nuestra nación, no se cumplan ni se ejerzan. El asesinato de Regina, los que diariamente continúan sucediendo en nuestro país y los miles de crímenes que permanecen impunes, son la muestra más terrible de que los intereses oscuros con los que se gobierna el país están por encima de las leyes y alientan la violencia y el crimen.
Estamos, como no hemos dejado de repetir, en una emergencia nacional que necesita de una unidad nacional, de una refundación de las instituciones y de una sociedad civil organizada desde abajo para resistir el horror.
Llamamos a los partidos, llamamos al Estado a poner la ley por encima de los intereses de aquellos que, resguardados en las instituciones y protegidos por sus partidos, tienen, al lado de la delincuencia, secuestrada a la nación. Sí no lo hacen, la ley tendrá siempre el cuerpo destrozado de Regina y de todos aquellos que en nombre de la dignidad se niegan a callar y a aceptar el horror como forma de vida; tendrá el rostro de los inocentes que no encuentran reposo en la inclemencia de los asesinos y de los señores de la muerte que se han adueñado del país y de sus instituciones, tendrá también el grito de ustedes, querido Rafael, y de cada hombre y cada mujer que al negarnos a aceptar el horror mantenemos viva la voz de los que desde el silencio de las sepulturas claman por la justicia y la paz que nos han arrancado, y custodiamos la dignidad y la reserva moral del país.
Los abrazamos, nos abrazamos mucho en esta dura y dolorosa resistencia contra la helada persistencia de la noche.
Por el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad
Paz, Fuerza y Gozo.
Javier Sicilia
6 de mayo, 2012
sábado, 31 de marzo de 2012
sábado, 17 de marzo de 2012
Carta íntegra de Javier Sicilia al Papa Benedicto XVI
Cuernavaca, Morelos, 17 de marzo de 2012
Santísimo Padre, hermano en Cristo, Benedicto XVI:
Te hablo de tú, porque Cristo nos enseñó a hablarle al Padre y al hermano con ese tú tan familiar, tan íntimo como el del amor trinitario; con ese tú, que en el yo que habla, se convierte en el nosotros de la comunidad. Te hablo de tú, en nombre de ese nosotros, porque sabemos que vienes a México y que llegas en las proximidades de la Semana Santa, esa semana misteriosa y terrible donde el inocente de los inocentes padece la traición, el sufrimiento y la desesperación, esa semana en la que yo, hace un año y al igual que nuestro Padre, tuvo que padecer el doloroso asesinato de su hijo; esa semana en la que desde entonces como poeta e hijo de la Iglesia me uní a la voz de todos las madres, padres, hermanos, hermanas, hijos e hijas, que han padecido ese mismo dolor del Padre que la Iglesia entera volverá a sentir esta próxima Pascua.
Por eso, antes de tu llegada a México, he venido en nombre de ese nosotros hasta Roma para decirte, desde nuestro dolor de víctimas, que México vive en el sufrimiento de esa semana desde hace cinco años, un sufrimiento que se extiende por el continente americano como el cuerpo vilipendiado de Cristo. Tenemos, según cifras oficiales, 47 mil 551 asesinados de las formas más horribles y despiadadas –esto quiere decir más de los muertos en Irak en el mismo periodo y casi dos veces más del número de víctimas en Afganistán–, más de 20 mil desaparecidos de los cuales el gobierno no puede dar cuenta de su paradero, más de 250 mil desplazados y de migrantes centroamericanos viviendo en condiciones inhumanas –a los que día con día se agregan decenas de más muertos, de más desaparecidos y desplazados– y un 98% de impunidad. Esto quiere decir que si alguien asesina, secuestra o explota a alguien hay sólo el 3% de posibilidad –es decir, casi nada—de que se le atrape y se le castigue conforme a la ley.
México y Centroamérica, amado Benedicto, son en este momento el cuerpo de Cristo abandonado en el Huerto de Getsemaní y crucificado en medio de dos delincuentes. Un cuerpo, como el de Nuestro Señor, sobre el que ha caído toda la fuerza de la delincuencia, de las omisiones y graves corrupciones del Estado y sus gobiernos, de la prohibición del consumo de drogas en Estados Unidos, de su producción de armas que pasan ilegalmente a nuestro país para armar a los delincuentes, del lavado de dinero que deja cuantiosas sumas, de una Iglesia jerárquica que –con sus excepciones y su mejor rostro, los religiosos— guarda un silencio cómplice, y de un mundo –ese american way of life– que ha reducido todo a la producción, el consumo y el dinero, instrumentalizando a los seres humanos; un cuerpo, como el de nuestro Señor, herido, llagado, vilipendiado, humillado, criminalizado, mezclado con asesinos, vive en la inseguridad, la injusticia y el llanto; un cuerpo, que en los miles de rostros que hemos visto en nuestro largo peregrinar por la nación, reuniéndolos, consolándolos y visibilizándolos, en su angustia, en sus palabras de miedo, de coraje y de abandono, pregunta, como Cristo preguntó en Getsemaní y en el Gólgota: ¿Dónde está el Padre? ¿Dónde, después de la Resurrección, están los que representan su amor, los que afirman hablar en su nombre y responder al dolor de Cristo en su pueblo con esa misma esperanza?
Cuando llegues a México, amado Benedicto, y aunque sabemos que sabes de este horror, queremos recordarte que detrás del decorado mediático y político que como siempre te montarán para borrar el cuerpo de Cristo mientras los que dicen representar la palabra de Dios y los que dicen representar la palabra del pueblo lo mantienen secuestrado en el banquillo de los acusados, quienes realmente viene hacia ti son –te lo voy a decir con parte de los versos que María Rivera escribió para describir nuestro dolor– “los descabezados,/ los mancos,/ los descuartizados,/ a las que les partieron el coxis,/ a los que les aplastaron la cabeza,/ los pequeñitos que lloran/ entre paredes oscuras,/ […]/ los que duermen en edificios/ de tumbas clandestinas/ […]/ con los ojos vendados,/ atadas las manos, / baleados entre las sienes./ Vienen los que se perdieron por Tamaulipas, / cuñados, yernos, vecinos,/ la mujer que violaron entre todos antes de matarla,/ el hombre que intento evitarlo y recibió un balazo/ […]/ los muertos que enterraron en una fosa en Taxco,/ los muertos que encontraron en parajes alejados de Chihuahua,/ los muertos que encontraron esparcidos en parcelas de cultivo,/ los muertos que encontraron tirados en Guanajuato,/ los muertos que encontraron colgados en los puentes,/ los muertos que encontraron sin cabeza en terrenos ejidales,/ los muertos que encontraron a la orilla de la carretera,/ los muertos que encontraron en coches abandonados,/ los muertos que encontraron en San Fernando,/ las piernas, los brazos, las cabezas, los fémures de muertos/ disueltos en tambos/ […]”, los desaparecidos, a lo que a nadie importa; vienen también los huérfanos, las viudas, los que perdimos a nuestros hijos y carecemos de nombre, porque es antinatural; vienen los migrantes reducidos a lodo, secuestrados, asesinados y enterrados en fosas clandestinas; vienen los mil rostros del cuerpo ofendido, martirizado, destrozado, irreconocible, inconsolable y olvidado de Cristo.
En nombre de ellos, de ese nosotros, de ese cuerpo, he venido a Roma, Benedicto, para pedirte que en tu visita a México lo abraces, antes que a nadie, como el Padre abrazó el cuerpo adolorido y asesinado de Cristo, para que lo lleves en tus brazos y lo consueles; para que nos hagas sentir la respuesta de la resurrección frente a la muerte y el dolor que los criminales, un Estado fracturado y administrado por gobiernos y partidos corruptos y una Iglesia jerárquica que casi siempre responde por sus intereses políticos, nos han impuesto.
México y Centroamérica somos hoy el cuerpo de Cristo que el poder de la delincuencia, del Estado y de las omisiones de gran parte de nuestra jerarquía convirtió en maldición, ese cuerpo desdichado que en sus lágrimas de sangre busca, como Cristo en Getsemaní y en el Gólgota, la respuesta del Padre.
Si tú no la das, amado Benedicto, si tú no reconvienes a nuestra Iglesia para que, como la madre que debe ser, tome –como lo han hecho, contra el poder y sus intereses, quienes han tomado la causa del hombre, del Cristo vilipendiado, que es la causa de Dios– la esperanza en la comunión profunda de la resurrección quedará destrozada en el cuerpo humillado de Cristo que es hoy México, Centroamérica y todos aquellos que aguardan la respuesta del Padre al mal y la injusticia que nos destroza.
Queremos que, a través de ti, que representas el amor del Padre en Cristo, y no el poder del César, que hace componendas, te pedimos que nuestra Iglesia responda por el dolor del hijo y la ayudes a ser verdaderamente Madre: a responder en los actos, en la encarnación de la palabra, lo que algún día la Virgen dijo al más pobre de los pobres en el monte “Tepeyac” frente a su dolor y su humillación; “¿No estoy yo aquí que soy tu madre?”.
Recordamos, en este sentido, y para terminar, esas palabras que alguna vez escribiste en tu Jesús de Nazareth en relación con la parábola del Buen Samaritano: Esa parábola, escribiste, “nos da a entender que el agapé [el amor] traspasa todo tipo de orden político con su principio do ut des [“doy para que des”], superándolo y caracterizándolo de modo sobrenatural. Por principio no sólo va más allá de ese orden, sino que lo transforma al entenderlo en sentido inverso: los últimos serán los primeros (Mt. 19, 30). Y los humildes heredarán la tierra (Mt. 5, 5). Una cosa está clara: se manifiesta una nueva universalidad basada en el hecho de que, en mi interior, ya soy hermano de todo aquel que me encuentro y que necesita mi ayuda”.
Ese que te encontrarás en México, amado Benedcito, es el cuerpo destrozado de Cristo que pide en sus víctimas la respuesta del Padre por encima del orden político y del desorden criminal.
Por todo el cuerpo del Cristo sufriente en México
Paz, Fuerza y Gozo
Javier Sicilia
viernes, 24 de febrero de 2012
De asuntos cívicos
CARTA ABIERTA de Julián LeBarón
Queridos Amigos y Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad (MPJD):
En una crisis espiritual y de conciencia, he buscado la forma de construir un país y un mundo menos violento. En esa búsqueda de seguridad, dignidad y justicia he aprendido muchísimo:
Soy un mexicano afectado profundamente por la violencia; mis familiares y seres queridos desolados, sobrinos huérfanos, entrañables amigos en situaciones desgarradoras, secuestros, extorsiones, asesinatos y mucho miedo.
Estoy indignado y tengo hambre de paz para México y para mis hijos.
Me sumé a esta lucha por terminar con la violencia. Considero que todos y cada uno de los ciudadanos debemos asumir nuestra responsabilidad y participar en cambiar a nuestro México, creo que la responsabilidad individual es el camino y el proceso a seguir.
Cuando vi que Javier Sicilia estaba emplazando a las autoridades de Morelos, me pareció que emprendía un método efectivo. Me trasladé a Cuernavaca, y conmovido me uní a sus esfuerzos. Así comenzó mi actividad en el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad. Me sentí atraído, ya que creo que la autoridad es legítima cuando es delegada responsablemente y voluntariamente por los ciudadanos. Cuando dicha autoridad se aleja de ser ética o deja de ser representativa de los intereses y la voluntad de las personas, pierde su legitimidad, deja de ser válida y la acción ciudadana, incluso la desobediencia se vuelve un deber sagrado.
Con el Movimiento Por La Paz Con Justicia y Dignidad marchamos y recorrimos por pueblos heridos y hablamos, peticionamos y consolamos a personas muy lastimadas, lo que me pareció muy efectivo y bello.
Después participamos en diálogos y acercamientos con las autoridades más altas del Estado mexicano y terminé por darme cuenta que la principal función del MPJD, se convirtió en ser un interlocutor con los partidos políticos y el gobierno: Creo que estas instituciones y poderes no pueden ayudar sin dividir más, endeudar más y fracasar más como intermediario de la sociedad. A partir de esa observación, y dado que se tomó esa vertiente, me reuní con Javier a quien considero un gran líder y noble amigo. Después de un intercambio de reflexiones y coincidencias de su parte, he decidido desvincularme del MPJD.
Creo, por convicción y conciencia, que tenemos que hacer nosotros lo que no ha podido hacer la autoridad. Yo imagino que la idea de que el gobierno traiga la paz, es como tratar de reparar un auto con un serrucho; no funciona. Permanezco con el propósito de continuar organizándonos como ciudadanos responsables, que unidos construyamos el futuro de nuestro país. Esta, para mi, es la solución y estaré al lado de todos los que quieran seguir en esta dirección.
Creo que los ciudadanos hemos permitido y fomentado instituciones que son destructivas, obsoletas, anacrónicas y arcaicas porque hieren, ofenden y lastiman a las personas. No creo que el sistema de gobierno como tal nos pueda traer la paz que buscamos, ya que en su forma de imponer el orden incorpora la contradicción, la coerción y la violencia.
Creo que los problemas morales y económicos son asuntos cívicos, que deben asumirse como responsabilidad ciudadana y no gubernamental.
Seguiré luchando por este fin y propósito, es el camino que me tracé en un inicio cuando fue asesinado mi hermano Benjamín LeBaron y mi amigo Luis Widmar.
Hemos caminado mucho y quiero decir enfáticamente que tengo un profundo amor y respeto por los amigos y seres queridos que han movido conciencias con su ejemplo, su fuerza y su voluntad. Junto con ustedes hemos recorrido nuestro país para dar testimonio de lucha y fortaleza. Amo a quienes han dado su vida por defender la libertad y la dignidad de todos.
Con el espíritu de responsabilidad individual me uní a la caravana. Ese ha sido el mensaje que he querido transmitir desde el principio y lo seguiré haciendo con las herramientas que creo más efectivas para seguir persuadiendo y trabajando por un mejor futuro. Siempre estaré dispuesto a unir fuerzas con quienes quieren luchar para que seamos todos respetados.
Viva México.
Queridos Amigos y Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad (MPJD):
En una crisis espiritual y de conciencia, he buscado la forma de construir un país y un mundo menos violento. En esa búsqueda de seguridad, dignidad y justicia he aprendido muchísimo:
Soy un mexicano afectado profundamente por la violencia; mis familiares y seres queridos desolados, sobrinos huérfanos, entrañables amigos en situaciones desgarradoras, secuestros, extorsiones, asesinatos y mucho miedo.
Estoy indignado y tengo hambre de paz para México y para mis hijos.
Me sumé a esta lucha por terminar con la violencia. Considero que todos y cada uno de los ciudadanos debemos asumir nuestra responsabilidad y participar en cambiar a nuestro México, creo que la responsabilidad individual es el camino y el proceso a seguir.
Cuando vi que Javier Sicilia estaba emplazando a las autoridades de Morelos, me pareció que emprendía un método efectivo. Me trasladé a Cuernavaca, y conmovido me uní a sus esfuerzos. Así comenzó mi actividad en el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad. Me sentí atraído, ya que creo que la autoridad es legítima cuando es delegada responsablemente y voluntariamente por los ciudadanos. Cuando dicha autoridad se aleja de ser ética o deja de ser representativa de los intereses y la voluntad de las personas, pierde su legitimidad, deja de ser válida y la acción ciudadana, incluso la desobediencia se vuelve un deber sagrado.
Con el Movimiento Por La Paz Con Justicia y Dignidad marchamos y recorrimos por pueblos heridos y hablamos, peticionamos y consolamos a personas muy lastimadas, lo que me pareció muy efectivo y bello.
Después participamos en diálogos y acercamientos con las autoridades más altas del Estado mexicano y terminé por darme cuenta que la principal función del MPJD, se convirtió en ser un interlocutor con los partidos políticos y el gobierno: Creo que estas instituciones y poderes no pueden ayudar sin dividir más, endeudar más y fracasar más como intermediario de la sociedad. A partir de esa observación, y dado que se tomó esa vertiente, me reuní con Javier a quien considero un gran líder y noble amigo. Después de un intercambio de reflexiones y coincidencias de su parte, he decidido desvincularme del MPJD.
Creo, por convicción y conciencia, que tenemos que hacer nosotros lo que no ha podido hacer la autoridad. Yo imagino que la idea de que el gobierno traiga la paz, es como tratar de reparar un auto con un serrucho; no funciona. Permanezco con el propósito de continuar organizándonos como ciudadanos responsables, que unidos construyamos el futuro de nuestro país. Esta, para mi, es la solución y estaré al lado de todos los que quieran seguir en esta dirección.
Creo que los ciudadanos hemos permitido y fomentado instituciones que son destructivas, obsoletas, anacrónicas y arcaicas porque hieren, ofenden y lastiman a las personas. No creo que el sistema de gobierno como tal nos pueda traer la paz que buscamos, ya que en su forma de imponer el orden incorpora la contradicción, la coerción y la violencia.
Creo que los problemas morales y económicos son asuntos cívicos, que deben asumirse como responsabilidad ciudadana y no gubernamental.
Seguiré luchando por este fin y propósito, es el camino que me tracé en un inicio cuando fue asesinado mi hermano Benjamín LeBaron y mi amigo Luis Widmar.
Hemos caminado mucho y quiero decir enfáticamente que tengo un profundo amor y respeto por los amigos y seres queridos que han movido conciencias con su ejemplo, su fuerza y su voluntad. Junto con ustedes hemos recorrido nuestro país para dar testimonio de lucha y fortaleza. Amo a quienes han dado su vida por defender la libertad y la dignidad de todos.
Con el espíritu de responsabilidad individual me uní a la caravana. Ese ha sido el mensaje que he querido transmitir desde el principio y lo seguiré haciendo con las herramientas que creo más efectivas para seguir persuadiendo y trabajando por un mejor futuro. Siempre estaré dispuesto a unir fuerzas con quienes quieren luchar para que seamos todos respetados.
Viva México.
lunes, 30 de enero de 2012
2 años de Villas de Salvárcar.
El Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad (MPJD), manda un abrazo de acompañamiento y consuelo, recordando a quienes murieron en Villas de Salvárcar hace justamente 2 años; asimismo hace un recordatorio a las instancias correspondientes por su tarea en la impartición de justicia pendiente.
Lo sucedido entonces, es una de las muestras más crudas de la crueldad que vertiginosamente se ha ido apoderando de nuestro país gracias a la desigualdad, la falta de oportunidades, la falta de democracia, la corrupción y la impunidad que permite al crimen actuar dentro y fuera de las instituciones con total permisividad.
Los jóvenes asesinados entonces fueron, además, víctimas del intento de criminalización por parte de las autoridades que durante esta guerra han pretendido forjar una narrativa que entierra el estado de derecho y que convierte a quienes mueren en delincuentes de manera automática.
Sí algo tiene que hacer esta sociedad para acabar con la situación de emergencia nacional y con la degradación moral que la domina, no es criminalizar a sus jóvenes, no es ponerlos en riesgo militarizando las calles y las carreteras del país, lo que urge es implementar políticas que les ofrezcan oportunidades de desarrollo y vida digna para volverlos actores de la urgente reconstrucción del tejido social.
Por esta y por las otras demandas contenidas en la propuesta de Pacto Nacional, hemos recorrido el país y nos hemos encontrado con madres y padres de familia que, como las madres y padres de Salvárcar, han perdido a sus hijos sin saber porqué y por quién. Hoy muchas de esas voces son la dignidad arraigada ya en la conciencia del país. Es por esas madres y padres que nos tenemos que seguir organizando y con quienes tenemos que seguir caminando juntos hasta aclarar estos crímenes y hasta parar esta absurda guerra.
A los hermanas y hermanos de Ciudad Juárez, Chihuahua, familiares de Villas de Salvárcar: de ustedes venimos y con ustedes somos. Ustedes son el epicentro del dolor que ha catapultado esta lucha que ha llegado a ponerle rostro a las consecuencias de la guerra. Ustedes han resistido y con ustedes seguimos construyendo.
Atentamente
Movimiento Por la Paz Con Justicia y Dignidad
México D.F., 29 de enero de 2012.-
domingo, 8 de enero de 2012
Javier Sicilia: recuento, 2011.
“El mundo ya no es digno de palabra.
Nos la ahogaron desde adentro.
Como te asfixiaron, como te desgarraron a ti los pulmones.
Y el dolor no se me aparta, sólo tengo al mundo.
Por el silencio de los justos.
Sólo por tu silencio y por mi silencio. Juanelo”.
Estos fueron los últimos versos del poeta y periodista Javier Sicilia dedicados a su hijo asesinado, en señal de duelo y protesta por la noticia terrible que le cambió la vida y lo catapultó para dirigir un nuevo movimiento de las víctimas mexicanas en este sexenio de la guerra contra el crimen organizado.
De viaje en Manila, Filipinas, donde participó en un evento del Instituto Cervantes, Sicilia recibió el 28 de marzo la noticia de que su hijo fue encontrado muerto, junto con otros seis jóvenes, en Morelos, un día antes. Todos tenían huellas de tortura y de asfixia.
Del profundo dolor y de la conmoción, Javier Sicilia, colaborador quincenal de la revista Proceso, fundador y director de revistas como Ixtus y Conspiratio, reconocido como poeta con el Premio Nacional de Poesía Aguascalientes de 2009, tomó fuerzas para encabezar una marcha de protesta contra la estrategia que el gobierno de Felipe Calderón ha defendido durante los cinco años para combatir al crimen organizado.
Sicilia removió el panorama del movimiento de las víctimas y de la propia izquierda mexicana. Junto con él se sumaron los hermanos Le Barón, de Chihuahua, decenas de familiares de activistas asesinados en Guerrero, en Nuevo León, en Chihuahua, en Michoacán. Fue asesorado por el ex ombudsman capitalino Emilio Alvarez Icaza e incorporó a su movimiento a personajes de larga trayectoria en el activismo ciudadano, como Clara Jusidman.
Sin pretenderlo ni calcularlo, Sicilia se volvió desde abril y, especialmente, después de su encuentro con el gabinete de seguridad de Felipe Calderón, en junio de 2011, en una figura de referencia. Extraño por su discurso cristiano en medio de una clase política hermética y fría. Mal hablado, en medio de los besos que le plantó lo mismo a Felipe Calderón que a Manlio Fabio Beltrones y a decenas de familiares de las víctimas, Sicilia inquietó a propios y extraños. Sus palabras sonaron fuertes en el alcázar del Castillo de Chapultepec: “usted se ha equivocado, señor presidente”. Incomodaron a los dirigentes “cómodos” de otros movimientos de víctimas que rápidamente fueron cooptados por el entorno gubernamental.
Desafió a los legisladores al demandar una reforma política que permitiera las candidaturas ciudadanas y rompió interlocución con el gobierno federal, en septiembre de 2011, cuando calificó como una “traición” la aprobación en San Lázaro de una Ley de Seguridad Nacional.
Sicilia tomó fuerzas de su propia experiencia como católico cercano a la Teología de la Liberación y admirador del movimiento zapatista de los años noventas. El 6 de abril de 2011 convocó a marchas simultáneas de protestas que se realizaron en 38 ciudades. En la plancha del Zócalo capitalino, Sicilia pidió la renuncia de Genaro García Luna como titular de la Secretaría de Seguridad Pública y retó a Calderón a un diálogo público.
Avido lector de Santa Teresa de Avila, San Juan de la Cruz, entre otros íconos de la poesía religiosa, Sicilia optó por una vía intermedia entre la movilización y la negociación con Los Pinos. Algunos de sus críticos dijeron que le dio oxígeno al gobierno de Calderón, mientras otros observadores señalaron que logró lo que nadie había podido en este sexenio: arrinconar al primer mandatario frente al testimonio de las víctimas.
Lo cierto es que Javier Sicilia se convirtió en una figura de referencia nacional e internacional, en medio del desastre que ha provocado más de 50 mil muertos.
Hijo de un empresario textilero, Oscar Sicilia, ex alumno de los Misioneros del Espíritu Santo, discípulo de Iván Illich en Morelos, participante de las comunidades eclesiales de base que fundó el “obispo rojo” de Cuernavaca, Sergio Méndez Arceo en los años setenta, Sicilia reivindicó la lucha no violenta y los métodos heredados del neozapatismo para dar a conocer su Movimiento de Paz con Justicia y Dignidad.
El protagonismo súbito lo enfrentó a una realidad que lo rebasó. Una y otra vez, Sicilia ha declarado:
“No soy líder de nada, no soy político, para eso hay que ser un poco cabrón”.
Pese a ello, se convirtió en la figura política, mediática y social del 2011. Su libro recién editado, Estamos Hasta la Madre! Plantea su batalla personal y sus reflexiones sobre la decadencia de la clase política, empresarial y policiaca del país.
“O replanteamos lo que pasa o nos va a llevar la chingada. No es un pleito directo con Calderón. Es un pleito con toda la clase política y empresarial. Tienen que dejar sus conflictos y sus rencillas a un lado, su falta de visión de la política, le llamamos ‘la grilla’ pues. Falta que vuelva la gran tradición que ponga en el centro de su mirada y de sus intereses la vida del país”, declaró en su más reciente entrevista con la prensa española.
Al reportero José Gil Olmos, de la revista Proceso, advirtió que él llegará hasta donde “la sociedad quiera”. “Yo les digo que no convoqué esto. Son los ciudadanos y el amor que tienen por la palabra digna que es la poesía. Entonces, los ciudadanos tienen la palabra”.
por Jenaro Villamil, de homozapping.com
jueves, 15 de diciembre de 2011
Momento del #MPJD
Ciudad de México (15 diciembre 2011).- La falta de respuesta del Estado a los reclamos de justicia y las agresiones en contra de quienes demandan el cumplimiento de derechos podrían derivar en una radicalización de la protesta, advierte Javier Sicilia.
Para el fundador del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad (MPJD), los asesinatos de los activistas Nepomuceno Moreno y Trinidad de la Cruz y los de dos jóvenes estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa exhiben la vulnerabilidad que enfrentan en México los sectores inconformes.
La respuesta violenta a las demandas de justicia, y la impunidad que la acompaña, advierte, alientan la desesperación.
El desencanto es generalizado y del descontento y la desesperación surge cualquier tipo de cosas, más en un país donde reina un profundo nihilismo. Yo no hablaría de anarquía, porque tiene una dignidad, sino de un profundo nihilismo donde no hay un Estado", señala en entrevista.
- El sexenio entra a su último tramo entre reclamos no atendidos de víctimas de la violencia y agresiones a activistas, ¿qué opciones?
Estamos en posibilidad de construir una agenda de unidad nacional si esta partidocracia tiene voluntad de servir a la Nación. Si no, veremos recrudecerse aún más la violencia y estamos cerca de un estallido de otra naturaleza.
Cuando en la Caravana al Sur hablé de que éste era el último movimiento pacífico no lo decía porque vamos a radicalizarnos nosotros. Si este movimiento que sentó al Presidente, que ha sentado a los legisladores, que visibilizó a víctimas y que trabajó con procuradurías no ha obtenido justicia a través del diálogo, el mensaje que están lanzando a los grupos radicales es que no hay otro camino sino la violencia.
- ¿Quiénes son responsables?
La ausencia de Estado es lo que provocó el asesinato de Nepomuceno Moreno, de Pedro Leyva y Trinidad de la Cruz, y las agresiones a otros defensores, como Norma Andrade, o la desaparición de Eva Alarcón y Marcial Bautista.
Si se recrudece el reclamo social, veremos respuestas represivas como ocurrió en Guerrero
Los gobiernos vuelven a poner el énfasis de que la violencia es la única forma para combatir el reclamo social. Sólo tienen imaginación para la violencia. Estas muertes de los muchachos es la prueba más clara. No dejan de ver a la seguridad como la seguridad de las instituciones, que son una abstracción, y no la seguridad ciudadana.
Los muchachos asesinados son la prueba de que a los políticos, los ciudadanos, los tienen sin cuidado. Ellos no ponen atención en lo que planteamos acerca de una ley de seguridad humana, ciudadana, de construir vida civil. Siguen en la lógica de que se deben cuidar las instituciones con el aumento de violencia.
El camino que nos están abriendo es un camino que va al desfiladero, al abismo de los 63 mil muertos, que no paran, que se recrudecen. Las elecciones están aumentando la criminalidad y la violencia. Esto debería prender focos rojos y unir a los partidos políticos en función de la nación, de la gente.
- Las agresiones al movimiento ¿son ataques selectivos?
Nos enseñan el tremendo vacío de poder, de Estado. Por la presión que ha hecho el movimiento de visibilizar y empujar hacia la justicia, los elementos criminales que hay adentro y afuera del Estado se ensañan y vulneran más la vida de los ciudadanos, sobre todo de los luchadores sociales.
- ¿Ven algún mensaje en las agresiones?
No, no un mensaje directo. En Ostula pudieron haber matado a todos, pero no se tocó a más. Nos prenden focos rojos. Tenemos que buscar medidas de protección más serias, protegernos a nosotros mismos, presionar más para que sus medidas cautelares sean reales.
- ¿Ha habido imprudencia?
Sí. La hubo en Coatzacoalcos (donde habría una emboscada a la Caravana). En el caso de Ostula no se mapeó bien la zona. No se sabía bien en qué condiciones estaba el conflicto y se entró con mucha irresponsabilidad. Fue una parte de irresponsabilidad nuestra. Son cosas que tenemos que empezar a pensar con mayor serenidad y seriedad.
Por otro lado, sigue la omisión de la autoridad. El Gobernador (de Michoacán) dijo que la caravana no había pedido seguridad. Ostula la había pedido. Para el Gobierno, los indios no cuentan, teníamos que pedirla desde el movimiento. La gente de Ostula y de Cherán había pedido seguridad. Que (el Gobernador Leonel Godoy) no diga que no se ha pedido. Las comunidades se han cansado de hacerlo.
- ¿Cómo procederá el movimiento ante las agresiones?
Estamos en un proceso de autocrítica, de valoración hacia dónde vamos y cómo lo haremos. Las víctimas están muy enojadas, muy desconfiadas del Estado y lo que quieren es la justicia y buscan hasta formas más radicales de presencia. Si el Estado no responde, obligan a la gente a la radicalización y a ponerse en mayor peligro. Nosotros tenemos que tener mucho cuidado con las víctimas, que no están amedrentadas, están encabronadas, están furiosas, dolidas frente a la inoperancia del Estado para dar justicia y seguridad.
Reprocha a partidos desinterés por víctimas
Tras el escenario de confrontación política entre los precandidatos a la Presidencia se oculta un profundo desinterés por las víctimas de la violencia y por los ciudadanos en general, reprocha Javier Sicilia.
Para el poeta, el voto en blanco es una vía para responder a ese desdén.
"El voto en blanco es una opción. Los partidos nos negaron la reforma política, algo que pudo haber blindado las elecciones. Ahora nos están pidiendo otra vez un cheque en blanco y no se los queremos dar. El voto en blanco es una forma de decirles que no nos significan nada", señala.
Camino al proceso electoral del 2012, considera, sin embargo, que el reto del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad será colocar el tema de víctimas en la agenda política.
Convoca de hecho a los aspirantes a la Presidencia a un diálogo público para hablar sobre la atención a víctimas, la Ley de Seguridad Nacional y la reforma política.
Sobre Josefina Vázquez Mota, señala que se alejó de los compromisos que hizo con las víctimas cuando era legisladora y que no se ha desmarcado del discurso de guerra de Felipe Calderón.
"Como legisladora nos escuchó y se comprometió. Ahora, como precandidata, nada, dejamos de existir para ella. Tiene voluntad, pero si no se desmarca de Calderón y su errática política, poca posibilidad tiene de ser una oferta sana para el País", indica.
De Peña Nieto considera que es el más alejado de los ciudadanos.
"Ni nos ve, ni nos oye. La ciudadanía no le importa. Su prioridad es el poder pragmático. Si no piensa, si no lee, si no sabe ni el precio de las tortillas, sólo quiere el poder para expoliar", reprocha.
A López Obrador le reconoce como un acierto el entender que éstos no son momentos de confrontación política, pero remarca que más que una república del amor se requiere ahora una república de la ética.
"Es el que más claridad tiene de lo que quiere hacer, pero tampoco está abordando el tema de las víctimas. Si pudiéramos construir una sociedad amorosa no necesitaríamos una república o un Estado, porque cuando uno ama no necesita que lo custodien", dijo.
lunes, 12 de diciembre de 2011
"Hay absurdos que pueden ser una bendición"
Iván Ilich, el removedor
por Gabriel Zaid
Hay líquidos para aflojar piezas metálicas inmovilizadas por la oxidación. Para eso sirve el pensamiento de Iván Illich: para remover la oxidación cultural que inmoviliza la imaginación social, para recuperar la inspiración creadora de soluciones prácticas.
Abundan las críticas contra personas que hacen mal o dicen tonterías o simplemente disgustan. También contra prejuicios o prácticas comunes (no de tal o cual persona). Menos frecuentemente, hay críticas a la mala argumentación, la información deficiente o los propósitos absurdos. En todos estos casos, las críticas se dan en un contexto compartido que ayuda a discutirlas.
Pero Illich criticaba ese contexto. Aflojaba lo consabido que nadie cuestionaba. No criticaba, por ejemplo, la escuela autoritaria frente a la permisiva, sino el supuesto (en ambas) de que la escuela es indispensable. Por eso fue y sigue siendo desconcertante.
Ahora que cuestionar lo incuestionable, sobre todo en el arte, se ha vuelto un gesto vacío (complacido con su fácil audacia), se puede perder de vista a los que cuestionan de verdad. Sócrates y Galileo fueron condenados en su época. Hoy serían ignorados en la algarabía.
Afortunadamente, Illich desconcertó, pero no fue ignorado. Una minoría importante pasó del desconcierto al reconocimiento de sus críticas radicales: que iban hasta la raíz. Deschooling society (1971) fue escrito en Cuernavaca, pero dio la vuelta al mundo. Un scholar surgido de un medio escolarizado y escolarizador (doctorado en historia medieval por la Universidad de Salzburgo, vicerrector de la Universidad Católica de Puerto Rico) criticaba la escolaridad: el supuesto de que la escuela es el eje central de la educación.
Paul Goodman, su precursor (Compulsory mis-education, 1964), dijo algo que parecía un chiste, pero señalaba una gran verdad: Aprender a hablar es más difícil que aprender a leer y escribir. Los niños hablan sin haber ido a la escuela. Si fueran a la escuela para aprender a hablar, serían tartamudos.
Todos nos educamos a todos, a todas horas y en todas partes. También nos educan los animales, las cosas y las circunstancias: los gatos, la ciudad, las nubes, las herramientas, los libros, los museos, la música, la televisión. Y, desde luego, la experiencia, la curiosidad, el fracaso, que ayudan a entender la realidad. El apetito de observar y aprender mueve el desarrollo personal.
Illich no era un simple iconoclasta destructor de lo establecido, sino un crítico de lo que impide mejores soluciones. Criticó radicalmente la institución educativa de la cual formó parte (liberándose y liberándonos de la oxidación) para buscar algo mejor. En ese primer libro famoso, el capítulo más largo está dedicado a la creación de “learning webs” que faciliten la oportunidad de educarnos libremente, movidos por nuestra propia iniciativa de buscar y compartir conocimientos, entusiasmos, problemas y soluciones. No era una utopía. Era un sentido práctico profundo que se anticipó veinte años al lanzamiento de la World Wide Web en 1991.
No solo eso. En el mismo capítulo, habla de un “mechanical donkey”: un minivehículo motorizado que pueda andar por las brechas campesinas y sea fácil de entender, tanto para conducirlo como para repararlo: dos años antes de que E. F. Schumacher publicara Small is beautiful: Economics as if people mattered (1973).
En esta dirección continuó en Tools for conviviality (1973). Usó la palabra convivial para evocar el espíritu igualitario, libre y festivo del convivio frente al espíritu jerárquico, formal y obligatorio de las instituciones. Ya había usado esa palabra en Deschooling society, pero la volvió central en su nuevo libro.
Tools for conviviality apareció el mismo año que Small is beautiful, y los dos concuerdan en el sentido humano y las conclusiones prácticas, aunque parten de análisis distintos. Schumacher critica la ceguera de aplicar tecnologías de punta donde no es práctico. Propone una “tecnología intermedia” entre lo rudimentario y lo último de lo último. Illich celebra la tecnología del teléfono porque refuerza la convivialidad, y reprueba las tecnologías que sirven para crear dependencias (del Estado, las trasnacionales, los sindicatos, los expertos), además de que resultan contraproducentes. Por ejemplo: automóviles que pueden arrancar a 100 kilómetros por hora en unos cuantos segundos, y acaban a vuelta de rueda, cuando no embotellados, mientras producen contaminación.
Energy and equity (1974) criticó la ilusión de que los grandes consumos de energía eran generalizables a toda la población y propuso buscar soluciones de bajo consumo. Afortunadamente, en este caso, los precios del petróleo, que empezaron a subir desde entonces, facilitaron la aceptación de sus ideas. El ahorro de energía y las preocupaciones ambientales se han integrado a la conciencia pública.
Ahora también se reconoce que los hospitales son focos de infección y que un porcentaje importante de los daños a la salud son iatrogénicos: originados por los médicos, los medicamentos y los servicios hospitalarios. Lo había dicho Florence Nightingale (Notes on hospitals, 1863), la famosa enfermera que supo argumentar con estadísticas: El primer principio que debería regir en un hospital es no dañar. Pero resulta que “la mortalidad de la misma clase de enfermedades” es menor entre los pacientes que no van a los hospitales...
La iatrogenia se olvidó, bajo el supuesto piadoso de que era un problema del siglo xix, superado por la medicina moderna. Hasta que Illich sacudió la opinión piadosa con Medical nemesis: The expropriation of health (1976). Al narcisismo institucional del gremio no le hizo gracia verse como una nueva clerecía dueña del bien y del mal: la salud y la enfermedad.
Illich mostró que ignorar la iatrogenia le servía a un monopolio gremial para apoyarse en el Estado y vender sus remedios. Así los productores de leche en polvo lograron venderla a quienes no podían pagarla (ni la necesitaban) como una ayuda filantrópica de los países ricos a los pobres. Según los médicos, era más higiénica y nutritiva que amamantar, ignorando que la preparación de la fórmula con agua y vasijas insalubres resultaba infecciosa. Finalmente, amamantar dejó de ser lo tradicional para volverse lo último de lo último que recomiendan los expertos.
Illich fundó el Centro Intercultural de Documentación en Cuernavaca (CIDOC, 1961-1976), para impartir cursos de español y cultura hispanoamericana a los misioneros católicos destinados a América Latina. Fue mucho más que eso: un foro de reflexión y cuestionamientos (incluso del espíritu misional, de la ayuda a los pobres y del propio centro) que atrajo a numerosas personalidades internacionales y sembró inquietudes. Como sacerdote católico, padeció la oxidación de las instituciones eclesiásticas hasta que prefirió colgar los hábitos.
Illich no solo criticó la doxa (las opiniones consabidas y oxidadas): hizo su arqueología. Su familiaridad con la historia medieval le sirvió para investigar los orígenes de muchas creencias y prácticas sociales. The right to useful unemployment (1978), Shadow work (1981) y Gender (1982) critican la incapacidad actual para apreciar la mentalidad vernácula y el trabajo que no está en el mercado, especialmente de las mujeres. H2O and the waters of forgetfulness (1985), ABC: The alphabetization of the popular mind (1988), In the vineyard of the text: A commentary to Hugh’s Didascalicon (1995), son exploraciones brillantes sobre la formación del contexto mental contemporáneo, observado en el espejo del pasado, como se llama otro libro suyo (In the mirror of the past, 1992).
Kant dijo alguna vez, molesto contra un crítico: Hay quienes ven todo muy claro, una vez que se les indica hacia dónde hay que mirar. La extraordinaria perspicacia de Illich, y su función como líder intelectual, fue saber hacia dónde había que mirar. Sus exageraciones irritantes y hasta sus contradicciones servían para eso: para centrar la atención en lo que estaba perdido de vista. Tenía algo socrático, y, como Sócrates, sorprendía por su originalidad deslumbrante y su entusiasmo negativo: una especie de oxímoron vital.
Ramón Xirau me contó que, alguna vez, en la carretera a Cuernavaca lo descubrió caminando vigorosamente. Se detuvo para saludarlo y ofrecerle lugar en su automóvil. Naturalmente, se negó, aunque nunca dejó de tomar el avión cuando tuvo que hacerlo. Me pareció asombroso, absurdo y profundamente simpático. Lo del cáncer que no quiso operarse fue igual: Sócrates tomando la cicuta como un ejemplo indeleble de convicción moral. Hay absurdos que pueden ser una bendición.
La apertura de Illich a todas las culturas y todas las lenguas (hablaba una docena) fue correspondida con el interés universal que despertó su obra. Hay información biográfica y bibliográfica sobre él en 24 Wikipedias. Sus libros fueron traducidos en docenas de países. Sus análisis de las prácticas vigentes influyeron en muchos otros pensadores y en exploradores de prácticas alternas.
En español, sus Obras reunidas en dos volúmenes (2008) fueron editadas por Valentina Borremans (su colaboradora de muchos años, a la cual le reconoció aportaciones muy valiosas) y Javier Sicilia (su discípulo y amigo) para el Fondo de Cultura Económica.
martes, 29 de noviembre de 2011
Nepomuceno Moreno
1
El día de ayer, 28 de noviembre de 2011, fue asesinado alrededor del medio día, en las calles Reforma y Pesqueira de la colonia Centenario, en Hermosillo, Sonora, nuestro compañero Nepomuceno Moreno Núñez. Nepomuceno participó en el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad desde la marcha de Cuernavaca al Distrito Federal; se incorporó a la Caravana del Consuelo en la ciudad de Durango -que partió de Cuernavaca rumbo a Ciudad Juárez, Chiahuahua-. Nepo, -como le decíamos en el MPJD- llegó a la Plaza de Armas de Durango cargando una pancarta en la que se podía leer: “Autoridades de Sonora: ¿Dónde están nuestros hijos?”. Asimismo, estuvo en toda la ruta de la Caravana del Sur.
El día de ayer, 28 de noviembre de 2011, fue asesinado alrededor del medio día, en las calles Reforma y Pesqueira de la colonia Centenario, en Hermosillo, Sonora, nuestro compañero Nepomuceno Moreno Núñez. Nepomuceno participó en el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad desde la marcha de Cuernavaca al Distrito Federal; se incorporó a la Caravana del Consuelo en la ciudad de Durango -que partió de Cuernavaca rumbo a Ciudad Juárez, Chiahuahua-. Nepo, -como le decíamos en el MPJD- llegó a la Plaza de Armas de Durango cargando una pancarta en la que se podía leer: “Autoridades de Sonora: ¿Dónde están nuestros hijos?”. Asimismo, estuvo en toda la ruta de la Caravana del Sur.
Como integrante del Movimiento hizo público el caso de la desaparición forzada de su hijo Jorge Mario Moreno León, que según su testimonio, fue detenido el primero de julio de 2010, por policías del estado de Sonora cerca de Ciudad Obregón.
Nepomuceno Moreno señaló públicamente que: “estaba resignado a pelear solito contra el gobierno de Sonora, ya ni me quieren recibir, se ríen de mí, antes iba al cuartel del Ejército para denunciar el secuestro de mi hijo; escribí cartas a la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO) y nadie me hacía caso; hasta que me uní al Movimiento por la Paz veo que las organizaciones sociales tienen el poder para sentar al presidente Calderón en una mesa de diálogo y que los procuradores de justicia están obligados a recibirnos para reabrir las investigaciones”.
CENCOS
A continuación, una entrevista a Nepomuceno, hace medio año:
México DF.- En entrevista con Clarín, Nepomuceno Moreno (1953), habla de la detención ilegal y desaparición forzada que sufrió su hijo Jorge Mario: “La policía lo interceptó con armas de grueso calibre, salió huyendo, los vehículos pasaron por la caseta de cobro y los uniformados les comenzaron a disparar, mi hijo pidió ayuda al número 066 –servicio telefónico de la policía- pero no recibió respuesta, nadie lo ayudó. Mi hijo caminó 20 kilómetros hasta llegar a una tienda Oxxo, desde ahí nos habló por teléfono y dijo: “ya vienen los policías por mí, con las pistolas en la mano”, lo sometieron y esposaron para sacarlo de la tienda Oxxo en una camioneta blanca”. Según la policía el video salió borroso y no se aprecian los rostros de los implicados; don Cheno exige un peritaje al video y la reapertura de las investigaciones hasta encontrar a su hijo.
MC.- Después de la Caravana del Consuelo y de la primera Mesa de Diálogo, ¿cuál fue su mayor aprendizaje?
NM.- Yo no sabía el significado de un acto de resistencia civil pacífica, hasta que el poeta Javier Sicilia nos dijo: “Los invito para ir a tomarnos la calle de la Procuraduría de Justicia de Nuevo León y vamos a quedarnos ahí hasta que nos reciban las autoridades”; después cuando exclamó en la Plaza de Chihuahua: “Si retiran la placa que instalamos en la calle del Palacio de Gobierno, en memoria de Marisela Escobedo, regresamos y la volvemos a instalar, no importa que nos lleven presos”, y cuando puso como condición para la cita en el Castillo de Chapultepec: “Sólo dialogaremos con Felipe Calderón si permite la entrada de las víctimas, de la prensa alternativa y dejan abierta la señal de televisión de la Mesa de Diálogo”, con todas estas experiencias se me subió la adrenalina, me dio gusto porque tenemos que dar pasos urgentes. Respeto a Javier Sicilia, es una persona noble e inteligente, nos ha dado la esperanza y la fuerza necesaria para seguir exigiendo Justicia.
MC.- ¿Qué diferencia encuentra entre los esfuerzos individuales y los primeros logros del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad?
NM.- Veo la hermandad de todos, el compañerismo y la unión de las víctimas. Yo estaba resignado a pelear solito contra el gobierno de Sonora, ya ni me quieren recibir, se ríen de mí, antes iba al cuartel del Ejército para denunciar el secuestro de mi hijo, escribía cartas a la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO) y nadie me hacía caso; hasta ahora que me uní al Movimiento por la Paz veo que las organizaciones sociales tienen el poder para sentar al presidente Calderón en una mesa de diálogo y que los procuradores de Justicia están obligados a recibirnos para reabrir las investigaciones.
MC.- ¿Podría hablarnos de la implicación de la policía en la desaparición de su hijo?
NM.- El primero de julio de 2010, mi hijo Jorge Mario fue con tres amigos desde Hermosillo (Sonora) a Ciudad Obregón, y antes de llegar a su hotel la policía los interceptó con armas de grueso calibre, así que salieron huyendo, todos los vehículos pasaron por la caseta de cobro y los uniformados les comenzaron a disparar, mi hijo pidió ayuda al número 066 –servicio telefónico de la policía- y les contestaron, pero no recibieron respuesta, nadie los ayudó, era una cosa planeada por los policías, los uniformados corretearon a mi hijo y a su amigo, ambos salieron del automóvil para correr por sus vidas –su amigo se salvó y ahora vive exiliado en Estados Unidos-, mi hijo caminó 20 kilómetros hasta llegar a una tienda Oxxo, desde ahí nos habló por teléfono para decirnos “que había tenido problemas, que lo perseguía la policía y que les iban disparando”, yo le dije que no se moviera de la tienda, que buscaría a un amigo para que fuera a buscarlo desde Guaymas, porque está más cerca de Ciudad Obregón que de Hermosillo. Mientras mi hijo Mario hablaba por teléfono dijo: “ya vienen los policías por mí, con las pistolas en la mano”, lo sometieron y esposaron para sacarlo de la tienda Oxxo en una camioneta blanca.
MC.- ¿Por qué arrestaron los policías de Sonora a su hijo?
NM.- Insistimos en marcar al número del teléfono celular de mi hijo hasta que nos contestaron: “aquí los que hacemos las preguntas somos nosotros, somos de la policía de Sonora, su hijo anda en malos pasos y vamos a ver qué procede”, después nos dijeron: “lo tenemos en el hospital, no se preocupe”. Intentaron extorsionarme, me pidieron 3,000 dólares, al preguntarles dónde les depositaba el dinero de la fianza, respondieron: “fíjese que no será posible, hasta que nos autorice el Comandante, mientras lo voy a comunicar con su hijo para que vea que está bien, lo tenemos en resguardo, pero pronto lo liberaremos”.
MC.- ¿Pactaron la presentación y entrega de su hijo en la comisaría de la policía?
NM.- No, Giovanni -un amigo de mi hijo- fue al punto acordado con la policía para la entrega de Jorge Mario, pero un vehículo les cerró el paso -en la Avenida Miguel Alemán de Ciudad Obregón-, se llevaron detenidos a todos los varones del auto, a los tres días soltaron a los jóvenes –antes les cortaron un dedo- y por miedo a otro tipo de represalias los jóvenes se fueron del país.
MC.- ¿Usted está haciendo las investigaciones periciales que le corresponderían a las autoridades?
NM.- Sí, y pienso demandar a dos Ministerios Públicos del Fuero Común (fiscalías locales) porque después de interponer los recursos legales para recuperar a mi hijo, tres días después cambiaron a los funcionarios, según: “por rotación habitual del personal”; les he pedido copia de los avances de la investigación y no me quieren dar nada, les pedí copia del video de la tienda Oxxo y me dijeron: “los videos salieron borrosos, no se ve nada”.
MC.- En el caso de Juan Francisco Sicilia, con el video de la filial Oxxo en Cuernavaca pudieron ubicar perfectamente la hora y hasta lo que compraron…
NM.- Los videos sí son legibles, hablé con la empleada de la tienda Oxxo y me dijo: “los videos salieron bien claritos, usted verá el rostro de su hijo y de los policías que se lo llevaron”. Como eran policías los involucrados, pues borraron toda la evidencia, por eso estoy demandando a los Ministerios Públicos, sé que existen peritos expertos que me dirán si borraron las imágenes del Oxxo.
MC.- ¿Confiaría en un peritaje del video hecho por la policía?
NM.- No, le pedí asesoría a Emilio Álvarez Icaza para integrar un comité de expertos en la materia que nos digan qué pasó con el video.
MC.- ¿Cuál es su conclusión sobre la actuación de la policía?
NM.- La policía del Estado de Sonora duerme con los delincuentes, es un hecho, cómo es posible que anden 40 narcotraficantes en las calles, armados hasta los días –a plena luz del día-, todo por la impunidad y corrupción del Estado.
MC.- Finalmente, el jueves 23 de junio inició el diálogo entre el Movimiento por la Paz y las autoridades federales, ¿qué les dirá a los responsables de la investigación en el caso de su hijo?
NM.- Muero de la ansiedad por conversar con el Procurador de Justicia del Estado de Sonora para decirle la verdad, si no quiere ocultar nada que autorice los exámenes en el video, que presente a los policías involucrados con los narcos, que le garantice la seguridad a los jóvenes que ahora viven exiliados en Estados Unidos para que regresen a su país. Al Procurador de Justicia le diría que el principal problema es que los policías de México están inmiscuidos con los delincuentes y narcotraficantes.
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