Sonido Fulgor

sábado, 1 de octubre de 2011

Estructuras fuera del poder




IXTEPEC (25/SEP/2011).- Alejandro Solalinde, ese hombre siempre vestido de blanco impecable  –igual que su trato–, es tal vez una de las figuras más importantes en el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad. Pero cuando “algo” transgrede su ética, el padre es implacable. 

Cuando la Caravana del Sur llegó a Juchitán, Oaxaca, integrantes de la Coordinadora de Pueblos Democráticos de Oaxaca bloquearon la carretera y se subieron a los camiones amenazando con que los incendiarían si no les permitían hablar directamente con Javier Sicilia. El padre Solalinde se acercó a ellos, como energúmeno, y les gritó con toda su autoridad moral: “Como de costumbre no saben otra cosa más salvaje que hacer esto, cerrar caminos y hacer bloqueos. No se vale, han hecho un daño a la caravana”.

Los que viajaban en el contingente pudieron avanzar y llegaron a comer al Instituto Tecnológico del Istmo, donde integrantes de Comunidades de Base esperaban a los más de 600 caravaneros para darles agua fresca, arroz y chiles rellenos; a la par, el padre Solalinde se reunió con Javier Sicilia para reiterarle su apoyo, pero también para hacerle algunas observaciones sobre el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, “para que realmente se logre ese cambio que estamos buscando”, dijo el padre ese mismo día por la noche, en el albergue “Hermanos en el Camino”, que él mismo dirige en Ixtepec, Oaxaca, donde, con todo y sus más de 60 y tantos años, se levanta en la madrugada para limpiar los baños colectivos, para lavar y planchar su ropa blanca, y para estar pendiente de que los más de 600 migrantes que cruzan por este territorio semanalmente, tengan alimento, un techo, ropa para cubrirse del frío y energía para seguir su camino.

— ¿Cuáles son los compromisos que debe mantener Sicilia?


— Él tiene que seguir oyendo a la gente, pero también tiene que hacerse de una estructura operativa. Javier tiene un corazón de oro, es una persona recta, honesta, pero no es político, y necesita hacerse de un equipo con estructura participativa.

Esto (es necesario) para que esa estructura funcione en red, porque si no, lo que tendremos son admiradores dispersos, pero no funcionales, inoperantes, y no va a tener nada que ver con el cambio que esperamos. Se necesitan estructuras que canalicen las demandas una por una.

Lo platiqué con él, somos parte del Movimiento, y está replanteándose las estrategias porque si no todo esto puede ser un desgaste muy grande.

— ¿Responderían a una movilización nacional?

— Ya estamos (respondiendo). Hemos hecho movilizaciones por todos lados.

— ¿Cuáles son los retos del Movimiento? 

— La conciencia. Las personas que han sufrido son las más aptas para contribuir a un proyecto constructivo. Desde el dolor, la gente se hace más solidaria y constructiva; la gente más pobre, la que valore al ser humano, puede ayudar mucho. Entonces, lo importante es que tengan conciencia, confianza en sí mismos, si creen que se puede, se puede. Y somos más, si nos juntamos, nos oímos, no tratamos de agandallar el poder, sino solamente escuchamos y vemos las capacidades de cada uno, la estructura operativa puede funcionar.

— ¿Cuál podría ser el siguiente paso?

— Creo que es seguir caminando, oyendo a la gente.

— ¿Cuáles son los alcances que ve en el Movimiento?


— Me conmueve mucho no el Movimiento en sí mismo, me conmueve la gente. He estado observando que la gente necesita tanta atención, está tan rezagada, no se le escucha, no se le hace justicia. Viene Javier y la gente piensa que por arte de magia les van a resolver todos sus problemas, y no está mal que lo piensen, pero Javier solito no, Javier movimiento sí. 

— ¿Y cuáles cree que son los límites? 

— No, no tiene limitaciones, pero creo que este movimiento apenas empieza, estoy seguro que va a dar frutos, pero por ahora solo es un comienzo.

— ¿Qué estrategia sugiere?

— A lo mejor hacer menos caravanas, con visitas que lleven a menos gente, pero sí acudir a plazas, escuelas, centros donde la gente pueda escuchar con más atención. 

— ¿Cuáles cree que podrían ser los compromisos con los grupos del Sur del país? 

— El compromiso, siendo realistas, puede ser escuchar al Sur, solamente. (El Movimiento) No puede prometer nada, asegurar nada, porque hay factores que no dependen del movimiento. En cada uno está la fuerza, solo tenemos que organizarnos. Como yo, no sabía que podía ser un signo de esperanza para la gente, no sabía que podía tener autoridad moral para exigir justicia.

— ¿Es difícil ser un centro de esperanza?

— Para mí, no. Empecé a las 3:30 de la mañana, y aquí estoy –eran las 22:30 horas, durante el recibimiento a la Caravana del Sur-. Estoy consciente de que tengo una misión y nunca voy a perder piso porque amo  a la gente, el día que pierda piso voy a aceptar  estar arriba a costa de que otros estén abajo y eso traiciona a mis convicciones. No me voy a cansar ni a perder piso porque, como quisiera que se metieran en mi mente y vieran que soy igual, sigo haciendo lo mismo. Para mí, la fama es un recurso en favor de los que no los ven, de los que no quieren oírlos.


De El Informador

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