Sonido Fulgor

lunes, 4 de junio de 2012

"Y que no me vaya sin llevar diciembres, sin dejar eneros."

Espergesia

Yo nací un día
que Dios estuvo enfermo.

Todos saben que vivo,
que soy malo; y no saben
del diciembre de ese enero.
Pues yo nací un día
que Dios estuvo enfermo.

Hay un vacío
en mi aire metafísico
que nadie ha de palpar:
el claustro de un silencio
que habló a flor de fuego.

Yo nací un día
que Dios estuvo enfermo.

Hermano, escucha, escucha...
Bueno. Y que no me vaya
sin llevar diciembres,
sin dejar eneros.
Pues yo nací un día
que Dios estuvo enfermo.

Todos saben que vivo,
que mastico... y no saben
por qué en mi verso chirrían,
oscuro sinsabor de ferétro,
luyidos vientos
desenroscados de la Esfinge
preguntona del Desierto.

Todos saben... Y no saben
que la Luz es tísica,
y la Sombra gorda...
Y no saben que el misterio sintetiza...
que él es la joroba
musical y triste que a distancia denuncia
el paso meridiano de las lindes a las Lindes.

Yo nací un día
que Dios estuvo enfermo,
grave.



cv

"...dije casi, por no llorar."


Hoy me gusta la vida mucho menos,
pero siempre me gusta vivir: ya lo decía.
Casi toqué la parte de mi todo y me contuve
con un tiro en la lengua detrás de mi palabra.

Hoy me palpo el mentón en retirada
y en estos momentáneos pantalones yo me digo:
¡Tanta vida y jamás!
¡Tantos años y siempre mis semanas!...
Mis padres enterrados con su piedra
y su triste estirón que no ha acabado;
de cuerpo entero hermanos, mis hermanos,
y, en fin, mi ser parado y en chaleco.

Me gusta la vida enormemente
pero, desde luego,
con mi muerte querida y mi café
y viendo los castaños frondosos de París
y diciendo:
Es un ojo éste, aquél;    una frente ésta, aquélla...    
Y repitiendo:
¡Tanta vida y jamás me falla la tonada!
¡Tantos años y siempre, siempre, siempre!

Dije chaleco, dije
todo, parte, ansia, dije casi,  por  no  llorar.
Que es verdad que sufrí en aquel hospital que queda al lado
y está bien y está mal haber mirado
de abajo para arriba mi organismo.

Me gustará vivir siempre, así fuese de barriga,
porque, como iba diciendo y lo repito,
¡tanta vida y jamás! ¡Y tantos años,
y siempre, mucho tiempo, siempre, siempre!

cv

domingo, 3 de junio de 2012

Italia y Grecia en la noche




#DiálogosXLaPaz

Babel

La evidente edecán


Curioso que quince segundos de mujer curvilínea (como dicen los clásicos) hayan enviado a la trastienda dos horas de dizque debate.
El alboroto generado por la evidente edecán es proporcional a la gazmoñería mexicana.
La política, se diría, debe ser asexuada… ¿por qué? 
Me tengo por feminista y deploro toda representación de la femineidad que no respete, y no digamos propicie, el esencial misterio de ese género.
Algo tuvo, sin embargo, de poético, en tanto que descuadró una realidad establecida. Porque precisamente no era ni el sitio ni el momento para un despliegue tan avasallador de voluptuosidad, celebro lo inesperado y subversivo del asunto. Fue una yuxtaposición --casi lautreamontana-- de las redondeces de la carne sobre las cuadradas encuestas y las heladas urnas.
Por cálculo o imprevisión el azar estuvo representado por esa muchacha ostentosamente neumática. “Yo sólo llevaba la urna”, dijo, sin percatarse de que se había propuesto como alegoría de la democracia.
El jefe de no sé que FIFE o FUFIFE ya se declaró “visiblemente molesto”. Un alarido gazmoño de sacristía ante una chica visiblemente inmodesta.
Como dijo Publius Vergilius Maro: non pectus pascuntur. ¿No le molesta más el pasmoso dispendio de su institución y su terrible carga a los contribuyentes?  El debate solo costó 244 millones.
¿Cómo saben los irritados que la chica iba desprovista de un ropaje adecuado? Porque antes de molestarse la vieron, analizaron, analguizaron, atetizaron y amuslearon.
Un consejero del IFE dice que la evidente edecán “presentó un arquetipo de mujer desafortunado”. No se puede: todo arquetipo, por serlo, para serlo, es afortunado.
Una consejera  agrega que “el debate es un espacio formal de incierta solemnidad”. Yo vi cuatro mediocres promocionando un producto que consideran de primera necesidad –ellos mismos--  dilapidando millones de pesos ajenos.
Rara cosa nuestro país, uno en el que basta oprimir un botón del control remoto para “accesar” canales de televisión donde la venta de estereotipos tetones le da el pecho a una población aturdida.
La tele, las revistas en los puestos, el país está saturado de “arquetipos” desafortunados.
Lo unico que sobrepasa a las estrellitas mercando pectorales y nalgatorios, bajo la vigilancia de sus padrotes comerciales y mercantiles, son los políticos mercando futuro promisorio. ¿Se habrán indignado porque no toleran la competencia?
La intrusión de la redonda realidad en el debate debería haber sido bienvenida.
La evidente edecán  es un avatar de las tetonas sacrosantas que prohijan, amamantan, protegen a la Patria. La Niké mediterránea que llamamos el “ángel de la independencia”. La gorda autóctona del libro de texto gratuito. La Diana cazadora. Mi gorda santa del Parque México. Y Sara García y Sarita Montiel y Sara “uva en sazón” y hasta la bella durmiente Iztaccihuátl. Tetas prominentes por doquier.
La ira del IFE y demás gazmoños es que, a fin de cuentas, jalaron más un par de tetas que cuatro propuestas.   

Guillermo Sheridan, Letras Libres, 9 de mayo 2012
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