“Vamos a ver a la diva descalza”, me dijo una amiga. La cita fue en casa de la cantante peruana Tania Libertad. Corría el 2000, eran los tiempos de las elecciones federales que no nos daban respiro a quienes trabajábamos entonces en el gobierno del Distrito Federal.
Llegamos a la casa de Tania Libertad. Como buena anfitriona, nos dijo a la veintena de presentes en su hogar que nos preparáramos para escuchar a “la mejor voz que ha dado África en el siglo veinte”. Y no exageraba. La tensión de aquellas épocas se disipó cuando comenzamos a escuchar los acordes de unos violines, el saxofón y la guitarra acústica que acompañaban a una mujer-árbol que salió a cantar en la sala de melómanos inquietos.
Cesária Évora, una dama de rostro duro que se transformaba cuando sonreía y entonaba las “mornas” de Cabo Verde, electrizó a todos los presentes. Su voz no se parecía a la de nadie y, sin embargo, era como el viaje a una canción de cuna, de amor, de tristeza y melancolía, la famosa saudade que abraza en las costas de Lisboa y de su antigua colonia africana, Cabo Verde.
Évora tuvo un éxito rotundo en la Ciudad de México. Presentó uno de sus más famosos y mejores discos,Miss Perfumado. A sus poco más de 55 años, Cesária ya era una celebridad en París, donde el productor José de Silva le propuso grabar un disco titulado precisamente La Diva Descalza, en 1987.
Cesária venía de una larga batalla en contra del alcoholismo y la depresión, muy similar a la historia de Chavela Vargas, otra de las grandes divas de la bohemia transmilenaria. En 1975, tras la independencia de su país Cabo Verde frente a Portugal, la cantante que ya era famosa en los bares y en los circuitos culturales de su país, cayó en una fuerte depresión.
Diez años después, en 1985, salió de su aislamiento. Grabó en Lisboa y de ahí comenzó su internacionalización y su fama. Siempre descalza, siempre con sus vestidos hermosos de telas ligeras, Cesária Évora grabó con Caetano Veloso la canción Regresso y con el cubano Compay Segundo hizo uno de los mejores duetos de la historia bohemia.
San Vicente, en la distancia, siempre reconocerá a esta intérprete única que en 2004 ganó el Grammy al mejor álbum y en 2009 fue reconocida por Francia con el galardón de Caballero de la Legión de Honor.
¿De qué están hechos mis zapatos?¿De qué están hechos mis zapatos?¿De qué están hechos mis zapatos?¿De qué están hechos mis zapatos?¿De qué están hechos mis zapatos?¿De qué están hechos mis zapatos?¿De qué están hechos mis zapatos?¿De qué están hechos mis zapatos?¿De qué están hechos mis zapatos?¿De qué están hechos mis zapatos?¿De qué están hechos mis zapatos?¿De qué están hechos mis zapatos?¿De qué están hechos mis zapatos?¿De qué están hechos mis zapatos?¿De qué están hechos mis zapatos?¿De qué están hechos mis zapatos?¿De qué están hechos mis zapatos?¿De qué están hechos mis zapatos?¿De qué están hechos mis zapatos?¿De qué están hechos mis zapatos?¿De qué están hechos mis zapatos?¿De qué están hechos mis zapatos?¿De qué están hechos mis zapatos?¿De qué están hechos mis zapatos?¿De qué están hechos mis zapatos?¿De qué están hechos mis zapatos?
¿De qué están hechos mis zapatos?¿De qué están hechos mis zapatos?
¿De qué están hechos mis zapatos?¿De qué están hechos mis zapatos?¿De qué están hechos mis zapatos?
Una libélula bélica cálida de Dalí que en luna se revela tan volátil. Una pupila que lila ilumina es angelical, delinea mil claveles paralelos. Flor del Alelí... huele la delicia de un reloj en lentitud.
Un caracol que polula en el ciclo mas nebular duplica en espirales aleluyas. Un colibrí de la línea labelo multicolor, sin brújula especula un plenilunio lirio de la luz... que habla la blancura plurilingüe del color.
Célula floral, pétalo lunar de clima claro... tan bailable tornasol.
Ve la luz del ala que me vuelas si modulas. El azul de un cielo tan película de limbo.
Una luciérnaga pálida del estilo Amelie, que dulce lapizlázuli alucina. Una molécula líquida helada de girasol, que baila melodía de ukulele... polen del abril Dalia sobrevuelo tu pistilo en latitud.
Célula floral, pétalo lunar de clima claro, tan bailable tornasol.
Ve la luz de ala que me vuelas si modulas. El azul de un cielo tan película de limbo...
domingo, 8 de agosto de 2010
Oh, pedazo de mí Oh, mitad apartada de mí Lleva tu mirar Que la saudade es el peor tormento Es peor que el arrumbamiento Es peor que entenebrecer Oh, pedazo de mi Oh, mitad exilada de mi Lleva tus señales Que la saudade duele como un barco Que de a poco describe un arco Y evita abracar en el muelle
Oh, pedazo de mi Oh, mitad arrancada de mi Llévate tu rostro Que la saudade es el revés de un parto La saudade es arreglar el cuarto Del hijo que ya murió
Oh, pedazo de mi Oh, mitad amputada de mi Lleva lo que hay de tí Que la saudade duele latiendo Es así como una puntada En el miembro que ya perdí
Oh, pedazo de mí Oh, mitad adorada de mí Lava mis ojos Que la saudade es el peor castigo Y no quiero llevar conmigo La mortaja del amor Adiós.
En el año del golpe militar de Brasil, 1964, Chico escribió sobre la situación y evitó la censura al usar analogías crípticas y juegos de palabras. Por ejemplo, en la canción "Cálice" juega con las palabras portuguesas para "cállese" y "cáliz" para cantar sobre la opresión militar bajo la apariencia de relato bíblico.
Hear that lonesome whippoorwill, He sounds too blue to fly.
The midnight train is whining low,
I'm so lonesome I could cry.
I've never seen a night so long
When time goes crawling by.
The moon just went behind a cloud
To hide its face and cry.
Did you ever see a robin weep,
When leaves began to die?
That means he's lost the will to live,
I'm so lonesome I could cry.
The silence of a falling star
Lights up a purple sky.
And as I wonder where you are
I'm so lonesome I could cry.
Hank Williams...........................
According to Colin Escott who wrote a biography on Hank "Here is the chill of the void that would become one of the hallmarks of Hank's writing. It is the most oft cited example of Hank Williams the hillbilly poet, but its poetic form comes from the fact that it was originally intended to be spoken, not sung. Acuff-Rose staff writer Vic McAlpin said that Hank had written it for his first session of recitations slated for January 1950, but at some point he changed his mind. "I think ol' Hank needs to record this," he told McAlpin. Hank was concerned that some of the lines might sound self-consciously artsy and alienate his audience, but, as he so often did, he tried out the song on friends, fellow performers, and Fred Rose, and let them convince him that he had excelled".
Veteran Nashville songwriter Jimmy Rule recalls: "One day I was over at Acuff-Rose, our mutual publisher, and Hank handed me a piece of paper and said, "Do you think people will understand what I'm trying to say when I say this?" The line was 'Did you ever see a robin weep when leaves begin to die? It's because he's lost the will to live; I'm so lonesome I could cry'. Hank had this lonesome streak, and I think it was largely caused by his marital problems. I think he wrote it out of a feeling of loneliness that stayed very much with him. He would be the natural person to write 'I'm so lonesome I could cry'."