Sonido Fulgor

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jueves, 22 de diciembre de 2011

"La persistencia de la mirada es indicio de pesar y tristeza"



De "Sobre las señas hechas con los ojos"

A las alusiones verbales, una vez llegados la aceptación y el mutuo concierto,  suceden las señas hechas con los ojos, que juegan a este respecto un laudable papel y rinden efectos maravillosos. Con la mirada se aleja y se atrae, se promete y se amenaza, se reprende y se da aliento, se ordena y se veda, se fulmina a los criados, se previene contra los espías, se ríe y se llora, se pregunta y se  responde, se concede y se niega. 
Cada una de estas situaciones tiene un signo especial en la mirada; pero estos signos no pueden ser definidos, de no verlos, ni pueden ser pintados ni descritos sino en muy pequeña parte.
Voy tan sólo a declarar aquellas cosas que son más fáciles: Una seña con el rabillo de un solo ojo denota veto de la cosa pedida. Una mirada lánguida es prueba de aceptación. La persistencia de la mirada es indicio de pesar y tristeza. La mirada de refilón es signo de alegría.
El entornar los ojos da a entender amenaza. El volver la pupila a una parte cualquiera y retirarla al punto es para llamar la atención sobre lo que se ha mirado. La seña  furtiva con el rabillo de los dos ojos denota súplica. El mover la pupila con rapidez desde el centro del ojo hacia la comisura interna indica imposibilidad. Mover ambas pupilas desde el centro de los ojos es prohibición absoluta. 
Las demás no pueden comprenderse sino viéndolas.


Ibn Hazm, "El collar de la paloma" (1022)

domingo, 11 de septiembre de 2011

Sensible


¿Qué escuchas?
¿El sonido fulgor?
¿El sonido del mar?
¿El sonido de los sonidos?

La desaparición de las humanidades en México



A fines de 2008, el gobierno inició una reforma de la Educación Media Superior (RIEMS) que afecta a millones de estudiantes. Su puesta en marcha se sustentó en la publicación de Acuerdos (el 442 y 444) publicados en el Diario Oficial de la Federación. Su objetivo principal: preparar a los jóvenes para “la globalización”. Mientras otros reformadores, como Gabino Barreda, Justo Sierra o José Vasconcelos, fundamentaron la necesidad de cambios en la educación a partir de un análisis profundo de las necesidades del país, el actual gobierno se ha limitado a seguir, con empeño digno de mejor causa, las indicaciones de la OCDE. Sin embargo, cuando los profesores de humanidades indagaron sobre el contenido de la reforma, descubrieron con sorpresa que en el cuadro básico de asignaturas faltaba el área de las humanidades y que sus disciplinas se habían dispersado en otras áreas: la literatura en la de comunicación, al lado de inglés y computación; la historia en la de ciencias sociales, y la filosofía fue enviada a unaterra ignota llamada “transversalidad”. ¿Cuáles fueron las razones de estas medidas tan radicales? Jamás lo han explicado. ¿Para qué y ante quién?, dirían. Ante esta situación, las asociaciones filosóficas del país iniciaron, en 2009, un fuerte movimiento de defensa de las humanidades que culminó en mayo de ese año con una rápida negociación, ante la urgencia de las circunstancias (influenza, crisis económica), de un Acuerdo (el 488) en que las autoridades restablecían el área desaparecida y definían las materias filosóficas como básicas y obligatorias. ¿Qué había pasado? ¿Las autoridades, en un acto inusitado de contrición habían reconocido su error y procedían a subsanarlo? ¡Qué ejemplo de autocrítica tan impresionante! Pero además, el nuevo acuerdo fue sometido a aprobación unánime de las autoridades educativas del país y publicado en el Diario Oficial de la Federación con la firma del maestro Alonso Lujambio, titular de la SEP(23/06/09). Parecía entonces que todo iba por buen camino; sin embargo, un año más tarde se organizó un coloquio nacional (véase el libro titulado Situación de la filosofía en la educación media superior,en www.ofmx.com.mx) para realizar un diagnóstico sobre la situación de la filosofía en la EMS y se concluyó que ni se había conformado el área de humanidades, ni se habían restablecido las materias filosóficas en forma integral. Lo que ocurrió fue que en algunos sistemas desparecieron, en otros se cambiaron sus nombres y contenidos y, en otros más, se mantuvieron de manera fortuita. ¿Cómo es posible que una clase de ética filosófica no sea obligatoria frente a la crisis de valores prevaleciente y el inmenso proceso de deshumanización en que nos encontramos? –he preguntado a las autoridades– y su respuesta ha sido siempre un desconcertante silencio. Así, laSEP no sólo cometió un agravio en contra de la sociedad al desaparecer las humanidades de la educación, sino también al incumplir sus propios acuerdos. ¿Cuáles son las causas de este empecinamiento? Hay una de fondo: la profundización del productivismo, mercantilismo y consumismo en todos los ámbitos de la vida, que no quiere dejar espacio alguno a lo que considera “improductivo”. Por otro lado, existe un traslado acrítico por parte de las autoridades, de las estrategias globales diseñadas por la OCDE. Nuestros administradores no repiensan las directivas de acuerdo con “nuestros intereses”, sino de acuerdo con los intereses de los grandes países productores. Finalmente, de lo que se trata es de disolver las humanidades para que los jóvenes no obtengan una conciencia crítica del mundo en que viven, ofreciéndoles como premio su ilusorio ingreso a la sociedad postmoderna. El día 8 de agosto pasado algunos de los mejores miembros de la comunidad filosófica, científica y cultural publicaron una enérgica reivindicación de las humanidades en la ems. Lo más probable es que las autoridades no escuchen, o peor: que recurran a la simulación y el doble lenguaje. El problema es que lo que está en juego es una concepción de lo que debería ser nuestro país.

Por Gabriel Vargas Lozano, de La Jornada Semanal

"Por este siglo y por el que vendrá, sin pausas, sin avisos divinos..."


Una prosa erótica
Nadia Contreras




Corro las cortinas hasta el tope de la oscuridad. Le temo a los voyeristas. Si los hay en las azoteas, cuando estoy bajo la regadera, cierro la ventana. No pienso en las heridas, no pienso en los jovencitos que huyen para encontrarse en un motel, no pienso en el tiempo inclinado contra nuestra edad. Todo lo que hago se resume en caricias. Caricias desde el primer día. Rodeados de amigos me alcanza su pie, me roza la pierna, la entrepierna… jugueteamos. “Nadie se da cuenta ¿o sí? Salgo de un matrimonio doloroso, intolerable. Tú más que nadie lo sabe.” Entonces escribo: “En el nombre de dios, de su hijo y mis desvelos, te pido que no me dejes sin caricias. Por este siglo y por el que vendrá, sin pausas, sin avisos divinos. No me dejes sin caricias ahora que eres vértigo en mi lengua y todas las cosas, las de este mundo y las del otro. Aunque el mar sea ola de rostros ajados y la arena el vientre de la madre que llegó tardía; aunque no vengan los hijos, no me dejes sin caricias. En nombre de dios, de su hijo y mis desvelos.” Vuelvo a su cuerpo. Las caricias, de pronto, nos han agitado y yo soy el centro del éxtasis. Palpo, huelo la piel sudorosa. El temblor es algo nuevo para mí.

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