Sonido Fulgor

martes, 31 de marzo de 2009

pasta egipcia

editar La Composición Vítrea.
La Pasta egipcia o fayenza, es un material que fue realmente estudiado a fondo y analizado en fechas recientes. El nombre se lo dieron los arqueólogos europeos por su similitud con la loza mayólica o faience europea; pero el término está mal empleado, porque el producto egipcio se forma con una pasta de vidrio y no de cerámica. Inclusive en árabe se le llama quishani y no faiensa.


Composición Azul egipcio.
Esta técnica fue desarrollada por las civilizaciones Nagada y Badarian desde los años 5500 a 3500 a.C. La pasta de vidrio que se obtenía era llamada por los egipcios antiguos “tjehenet”, vocablo que significaba brillante o deslumbrador. Se elaboraba con una frita de cuarzo molido que era mezclada con pequeñas cantidades de cal, natrón o restos de vegetales incinerados. En Egipto brotaba una planta idónea para el caso, llamada Al Kali, con la cual se producían cenizas para obtener la sosa. Elaborar una pieza de faiensa suponía, en primer lugar, moler el cuarzo hasta formar un polvo muy fino al que se le agregaban sosa y cal. A esta mezcla se le añadía agua para darle una consistencia de pasta que podía ser configurada a mano o bien por medio de moldes hechos con arcilla. Después la pasta era cubierta con un vidriado azul o verde del mismo material, es decir la sílice, la sosa y la cal, que incluso en la actualidad se emplean como componentes básicos de la fórmula del vidrio. Posteriormente, la pieza de faiensa se horneaba a unos 900° C., temperatura que era insuficiente para fundir al material en su totalidad, pero que permitía obtener una capa vidriada en la superficie de la pieza. En otros casos, se utilizaba la técnica de colado, la cual probablemente fue la primera en utilizarse ya que no se diferencia mucho de otros sistemas ya utilizados para la fabricación del metal. Para trabajar una pieza colada, la mezcla se vaciaba en un crisol para fundirla y después se pasaba a moldes con la forma deseada.


Actualmente los científicos del Museo de El Cairo se asombran del proceso de elaboración de estas piezas, ya que técnicamente resulta muy complicado, al igual sorprende la transparencia lograda en los barnices que cubrían los objetos, Según los estudios químicos realizados, los barnices muestran un porcentaje de 0.5 de oxido de plomo, lo cual es muy interesante ya que el plomo aun en la actualidad se utiliza para darle transparencia al vidrio. Este punto es de suma importancia ya que es una prueba más, de que los egipcios no fabricaban el vidrio transparente o traslucido en grandes producciones, no porque no dominaran la técnica, sino porque para ellos tenía más importancia utilizarlo con fines rituales.




Los objetos de faiensa fabricados con polvo de cuarzo y los de pasta de vidrio manufacturados con sílice, tenían una estrecha relación con la joyería. Ambos eran utilizados para confeccionar principalmente ornamentos destinados al ajuar funerario, como podían ser pequeños recipientes perfumeros, balsamarios y para afeites, amuletos, collares, anillos, máscaras e incluso sarcófagos, como el de Tutankamón, hecho en oro con incrustaciones de piedras semipreciosas y vidrio de color, cortado y pulido en forma de esmalte colocado en partes previamente ahuecadas, llamadas costillas. Todos estos enseres eran muy importantes para los egipcios, ya que se les consideraba símbolos de la eternidad y brindaban protección a los muertos durante millones de años contra los peligros que pudieran encontrar en el camino hacia la eternidad


La sal común aumenta el contenido de sodio y da dureza a las piezas en crudo. En las pastas egipcias los alcalíes (esmaltes) se añaden a la pasta en forma soluble. Cuando la pasta seca, los alcalíes emigran a la superficie y se depositan allí. Una vez cocidas, una película de esmalte cubre la superficie. El sodio cocido a baja temperatura se funde con la arena y colorantes en la superficie para formar un esmalte sodio-silicato coloreado. Una manipulación excesiva, elimina la película de esmalte, conviene calzarlo en un soporte.

Una vez seco, no se debe tocar en las zonas que se deseen esmaltar. Es conveniente que el aire llegue a toda la superficie de la pieza, que normalmente requiere dos semanas para esmaltase.

La plasticidad o torneabilidad, siempre es un problema que se puede paliar añadiendo bentonita.

La técnica más antigua de esmaltar sigue muy vigente y sus posibilidades reales no se han extinguido.


Procedencia:


Museo del Vidrio







editar Exposiciones: http://www3.sympatico.ca/m.b.pratt/B_Exhibits_Recent.htm M. Bernadette Pratt

editar Pasta Egipcia como engobe. Las dos imágenes están basadas en formulación de pasta egipcia tratada como un engobe. Cambiando lógicamente los óxido. Tiene un punto de vitrificación y como la pasta egipcia, una vez decorada la pieza hay que dejarla al menos una semana al aire o sobre una repisa para que las sales afloren a la superficie. Va pasando mientras se deja al aire una fase de cristalización (como estrellas pequeñas, hasta que queda todo el color uniforme.







Tambien cambia si hay mas o menos capa, como en el pequeño bol. al borde hay mas capa que en la base.

la cocción que hago es entre 980 a 1000 grados. Una sugerencia sobre la pasta egipcia. Yo la uso como si fuera un esmalte sobre bizcocho, y la dejo secar al aire al menos una semana. Luego la horneo a 980 grados. La consistencia del esmalte ha de ser un poco espeso, que se acerque mas al engobe. Al secarse al aire las sales afloran a la superficie. Los resultados son interesantes.


Aula de cerámica. Joaquín Chavarría. Ed.Perramón.


Fórmulas para 950º

Feldespato sódico 35 38 40 35
Sílice 35 20 25 20
Carbonato sódico 7 7 10 10
Bicarbonato Sódico 6 10 6 -
Caolín 13 15 15 -
Arcilla roja - - - 28
Ball Clay - 5 - -
Carbonato Cálcico - 5 - 5
Bentonita 4 - 4 2

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